A 62 km de la preciosa Granada y en plena Alpujarra se encuentra Soportújar, un pueblo que rebosa magia y encanto por todas sus calles.

Su nombre se debe a que está lleno de tinaos, soportales típicos de la Alpujarra.
Para llegar a él deberás ascender por una sinuosa carretera llena de curvas y con unas vistas impresionantes a la Sierra de Lújar y las blancas cumbres de Sierra Nevada.
Pasarás por pueblos como Lanjarón con su famosa agua medicinal, Órgiva o el tranquilo Carataunas. Pero a medida que te acercas y sin que seas consciente de ello, irás siendo hechizado por la magia de Soportújar.

Infinidad de leyendas con las brujas como protagonistas rodean a este encalado pueblo alpujarreño.
Pronto verás un letrero con unas siluetas muy peculiares que no te dejan ninguna duda de donde te encuentras.
Te recomiendo que aparques en cuanto puedas nada más pasar el Museo de las Brujas (dogfriendly), aunque si vas en temporada alta posiblemente tengas que hacerlo a la altura de la escultura a Baba Yaga y la Cueva del Ojo de la Bruja. También tienes la opción del parking que tiene habilitado el Ayuntamiento o los privados de los residentes del pueblo por 5€.
Tienes que tener presente que no te puedes subir a las figuras que te vas a encontrar para así ayudar a cuidar el encanto del pueblo. Verás señales recordándotelo.
Si vas con tu alma gemela peluda, me hace muy feliz decirte que es más que bienvenido tanto en el Museo como en las tiendas, con Lola fue todo el mundo encantador. Eso sí, en el Museo algún pequeño susto se llevó y también le ladró a la escultura de una bruja.
Una vez pasas esos tres puntos y has aparcado, ya vas a estar totalmente hechizado sin haber bebido una pócima. Pero es que aún te queda mucho que ver, hasta las papeleras merecen tu atención. Sí, has leído bien, las papeleras son una monada y es que ¡son los calderos de las brujas! Mola, ¿eh?
QUÉ VER EN SOPORTÚJAR
Según subimos la cuesta que nos lleva al pueblo, nos encontraremos con una cabeza gigante dedicada a Baba Yaga y la Cueva del Ojo de la Bruja. Podemos aparcar justo enfrente si queda sitio libre.
Continuamos hacia arriba y una vez pasado el Barranco Caliente, será el momento de aparcar.
Empezarás a ver los calderos que te mencionaba anteriormente y te toparás con el Museo de las Brujas en el que pequeños y grandes disfrutan por igual. Además, es dogfriendly, no nos pusieron ningún problema para entrar con Lola.

A medida que vas adentrándote en este mágico pueblo verás señales que te indican sus puntos clave como la Casita de Chocolate de Hansel y Gretel, el Mirador del Embrujo, donde su famosa fuente va cambiando de lugar según la festividad del momento, o la Casa de Baba Yaga que está situada sobre unas patas de pollo gigantes.

Por sus calles te toparás con los calderos mágicos y con escobas abandonadas acompañadas de gatos.
¡Por haber hay hasta una cápsula del tiempo!
Las tiendas se souvenirs ya te puedes imaginar que harán tus delicias y querrás comprarte todo. Aprovecha para pillarte unos buenos amuletos.
POR QUÉ SOPORTÚJAR REBOSA MAGIA
Te estarás preguntando a qué se debe tanta magia en este pueblo perdido en mitad de la Alpujarra. Pues bien, su historia se remonta a la expulsión de los moriscos tras la Rebelión de las Alpujarras, y posterior llegada de civilizaciones del norte (Galicia) rodeadas siempre de meigas, aquelarres y rituales nocturnos que despertaron todo tipo de emociones en los vecinos de los pueblos aledaños.
De hecho, hubo varias denuncias por herejía y la Inquisición no perdió su oportunidad de tomar cartas en el asunto.
A día de hoy, a los habitantes de Soportújar se les conoce como los brujos/as.
Tanto si te gusta la magia como si no, sin duda Soportújar es un pueblo que merece la pena recorrer. Y si como nosotras vas en época estival y tienes un calor inmenso no te preocupes porque hay varios bares en los que sentarte y tomarte una buena tapa (gratis) con algo fresquito.
Pd.: te recomiendo leerte este artículo sobre Pampaneira (están muy cerca).


