Fundación Mona

YO SOY MONA, ¿Y TÚ?

“Ponernos en su piel es la mejor forma de entender por lo que han pasado”

Somos casi un 99% chimpancé, concretamente un 98,7%, y solo hay que fijarse en las miradas de estos primates para corroborarlo.

Voy camino a Riudellots de la Selva, donde se encuentra la Fundación Mona y un torbellino de emociones recorren mi cuerpo. Por un lado voy  feliz porque estoy a punto de ver a unos seres que me han fascinado desde que tengo uso de razón y, por otro, no puedo evitar sentir una punzada en el corazón al saber por qué se encuentran ahí.

Tengo muchas ganas de llegar y ver con mis propios ojos como el equipo de Fundación Mona ha conseguido proporcionar a estos chimpancés y macacos, marcados por unos pasados terribles y traumáticos, un grado de bienestar más que merecido.

Tras las vallas de la Fundación hay dos grupos de chimpancés: los Bilinga y los Mutamba. Ambos tienen algo en común, están formados por unos seres fascinantes de miradas penetrantes y parlanchinas que te llegan al corazón en lo que dura un parpadeo.

Por ejemplo, está Suzie, que está viendo chimpancés por primera vez en 49 años; también esta Nico, que sufre la Malformación de Chiari y que llegó con unas secuelas psicológicas tan graves que le llevaban a autolesionarse en su mano izquierda, con la consiguiente pérdida de algunos de sus dedos.

Puede parecer un ambiente duro, que lo es, pero algo que me ha impresionado de la Fundación Mona es lo que su equipo ha conseguido y es que estos animales estén lo mejor que pueden llegar a estar.

Pero todo esto mejor nos lo cuentan Arantxa y Ariana, dos integrantes de este mágico equipo.

¿Por qué establecer Fundación Mona en Cataluña?

Todo comenzó cuando Olga Feliu, fundadora y directora de Mona, se percató de que dada la cercanía con África, el tráfico de chimpancés a España como reclamo turístico en las costas y circos era muy elevado, así que al vivir en Cataluña se puso a buscar terrenos y Riudellots de la Selva se ofreció.

¿Cuál es la misión de la Fundación Mona?

La misión y principal objetivo de la Fundación Mona es el rescate y la rehabilitación de primates que vienen de situaciones de maltrato, así como la educación y concienciación sobre su conservación.

Aquí os encargáis del rescate y la posterior rehabilitación de los primates, ¿cómo son esos procesos?

Los animales que llegan a Fundación Mona son decomisados por las Autoridades o cedidos por sus propietarios, y una vez que llegan aquí, intentamos rehabilitarlos tanto física como psicológicamente dándoles un entorno natural compartido con otros animales de su especie. Así mismo, les aportamos elementos de enriquecimiento ambiental para promover sus conductas naturales.

Me habéis contado algunas historias de los primates que hay en el centro, ¿se da algún tipo de secuela generalizada en todos ellos?

Aunque provienen de diferentes sitios, todos tienen secuelas físicas y psicológicas como las carencias sociales ya que el hecho de no haber vivido con sus congéneres, como primates es algo que les marca de por vida. Tenemos el ejemplo de Susi, una chimpancé que ha estado 49 años viviendo aislada y es ahora cuando está viendo chimpancés por primera vez, por lo que el proceso de adaptación está siendo más lento de lo habitual.

Luego, la mayoría llegan con sobrepeso y problemas nutricionales ya que no han llevado una alimentación adecuada ni han realizado la actividad física que requieren.

Todo ello imposibilita que puedan ser reintroducidos en su hábitat natural.

Imagino que los rescates no son precisamente fáciles y que se pueden dar situaciones tensas, ¿habéis sufrido algún tipo de represalia alguna vez?

Normalmente no, pero en el primer rescate que realizó el centro recibimos amenazas pero, por suerte, no fue más allá y tampoco se ha repetido. Hay que tener en cuenta que para ellos estos animales son un negocio y conocemos centros de rescate que sufren amenazas más a menudo e, incluso, ni siquiera han podido hacer pública su ubicación.

Pero en nuestro caso no hemos tenido problemas más allá de ese primer caso. De hecho, los expropietarios pueden venir de visita siempre y cuando comprobemos que el animal en cuestión no sufre ningún tipo de alteración ni veamos alguna reacción negativa.

Dos de vuestros pilares son la investigación y la formación, ¿cómo las lleváis a cabo?

Así es, en Fundación Mona creemos que ambos aspectos son clave para el buen desarrollo del centro. Respecto a la formación, tenemos muchas posibilidades como los cursos de dos días abiertos a todo el público; luego tenemos MONATYC, una formación intensiva de tres meses y que se centra, sobre todo, en la conservación de la especie; y, finalmente, tenemos el Máster en Primatología junto con la Universidad de Girona.

En cuanto a la investigación, tenemos un equipo en el centro que se encarga de realizar estudios a largo plazo mediante la monitorización del bienestar de los primates, recabando datos sobre su adaptación e integración en los grupos, por ejemplo. Además, el resultado de estos estudios se comparten en congresos, lo que es una ayuda para todos los centros con primates en cautividad ya que están enfocados a conseguir el bienestar de estos animales.

Veo que contáis con un buen programa de voluntariado.

La verdad que funciona muy bien y hay mucho interés en él. El único requisito es su duración, que tiene que ser mínimo seis meses porque son animales que necesitan una rutina y conocer muy bien a las personas que les cuidan.

Hay varios tipos de voluntariado dentro de la Fundación Mona divididos en departamentos. Uno es el de cuidado de animales con tareas como la limpieza de recintos, preparación de las dietas, la alimentación de los primates; y el otro es el de educación, en el que se encargan de realizar las visitas guiadas.

¿Cuál es el principal problema al que os enfrentáis como Fundación?

El tener que estar constantemente recaudando fondos y depender de terceros es un miedo que siempre tienes. Por ejemplo, cuando llegó la pandemia tuvimos que cancelar visitas y cursos, y son dos actividades de las que se nutre el centro.

Luego está el tema de la legislación a nivel de rescates que complica la situación más aún, porque una vez que llegan aquí aunque somos un equipo pequeño y es algo complejo, entre todos conseguimos sacarlo adelante, pero si hubiese más facilidades a la hora de rescatar sería mucho mejor. Por ejemplo, ha habido casos en los que hemos estado diez años hasta conseguir rescatar un primate.

Por suerte se está avanzando y realizando cambios en la ley pero todavía queda mucho por andar.

Habéis mencionado que uno de los problemas son los fondos, ¿cuáles son los principales fondos de la Fundación?

Es una Fundación privada así que dependemos un 95% de las donaciones de particulares, empresas que colaboran y de las colaboraciones como los apadrinamientos, las visitas guiadas. El otro 5% es público.

Si una persona quiere colaborar con la Fundación Mona, ¿cómo puede hacerlo?

Cualquier persona nos puede ayudar, desde difundir y sensibilizar hasta formar parte de nuestro teaming que por 1€ al mes nos ayuda con la alimentación. Luego está la opción de apadrinar por 10€ al mes, que es la mejor ayuda porque al ser a largo plazo nos supone unos ingresos constantes. También hay empresas que nos donan en especias con materiales o con anuncios. Venir de visita al centro es algo que también nos ayuda mucho. En definitiva, hay muchas opciones y cualquier tipo de donación, por pequeña que sea, es de gran ayuda.

Se puede apadrinar, hacerse socia, hacer donación que por pequeña que sea todo suma, pertenecer a nuestro Teaming por 1€ al mes y ayudar en la alimentación, y algo muy importante: difundir.

Para terminar, ¿qué os lleváis del trabajo que realizáis en el centro?

Uff, hay de todo, momentos buenos y momentos extremadamente duros. Por suerte, a todos nos une lo mismo y al final somos una familia con la que compartir la felicidad que supone el estar cambiando vidas o, por el contrario, apoyarnos cuando perdemos a uno de ellos. También es muy gratificante ver cómo las personas al finalizar la visita se van con otra idea totalmente distinta a la inicial porque han comprendido lo que sufren estos animales y quieren implicarse en su bienestar. Y, bueno, con los más pequeños es muy bonito hacerles la visita y ver cómo observan a los chimpancés y ellos les devuelven la mirada igual de curiosa.

Fundación Mona

Personalmente, te recomiendo totalmente ir a visitar Fundación Mona, porque para ti es enriquecedor y para ellos es algo que les ayuda muchísimo para poder seguir adelante. Aquí tienes el enlace para ver todas las opciones de ayuda

Además, estamos super felices porque esta entrevista ha salido publicada en un periódico digital de nuestra región, ayudando a dar visibilidad a la Fundación.

Aquí tienes la publicación

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